Ese día, 14 de Septiembre de 2022, decidí inmortalizar el momento, como símbolo visible de la decisión que había tomado al asistir a su funeral en la Funeraria Blandino de la Av. Abrahám Lincoln, en Santo Domingo: compartir la vida, en vez de asistir a un funeral.
El motivo
Hubo un cambio significativo entre todas las personas que conocía, desde relaciones de 40 años de antigüedad, hasta aquellas más recientes del 2018. Por alguna razón -que al momento de escribir este post aún no comprendo del todo- todas esas relaciones se destruyeron como una reacción en cadena. Lo más increíble es que, a partir de 2023, cuando comencé a contactarlos y hablar personalmente con ellos, nadie tuvo un argumento que justificara sus acciones.
Recuerdo, ahora sin dolor, cuando una de esas amistades me dijo que estaba destruyendo sus sueños, porque yo no asistiría al concierto de U2 en New York. La razón por la que no podía asistir a una de mis ciudades favoritas eran problemas de salud, tal como le expliqué. Otra persona me dijo que yo era "loca como mi madre", otra me llamó "agresiva", y otros sencillamente guardaron silencio.
El Padre Ignacio Larrañaga, en su oración 45 del libro Encuentro, dice:
"El diálogo desata los nudos, disipa las suspicacias, abre las puertas, soluciona los conflictos, engrandece la persona, es vínculo de unidad y madre de la fraternidad".
En cada caso, me mostré intencionalmente vulnerable, esperando una explicación empática y solidaria que me llevaraa a entender las razones de su alejamiento. No obtuve el resultado que esperaba: mantuvieron su versión.
Ahí comprendí que, por alguna "alineación cósmica", el mundo de relaciones interpersonales que conocía hasta 2018, se había desvanecido. Estas personas se mostraron frías, distantes y sin compasión. No las reconozco.
En el camino descubrí que soy PAS (Persona Altamente Sensible), un rasgo de personalidad chulísimo -¡búsquenlo en Google!- porque me permite experimentar la vida intensamente. Sin embargo, debido a esta sensibilidad, necesito respuestas para comprender lo que sucede, y me hice una y mil preguntas para estabilizar mi mundo de relaciones.
Como no obtuve respuestas concretas, me enfoqué en estas dos preguntas:
- ¿Yo cambié?
- ¿Me había inventado que eran solidarias, bondadosas y leales?
Luego de hablar y compartir con todos, encontré la respuesta: no, no son las personas que consideraba mi círculo seguro. No las reconozco y, tampoco mostraron interés en ser sinceras y explicar lo que pasó. No son las personas que quiero me acompañen.
Como dice el refrán: "Esto también pasará".
La primera vez que sentí desesperación y angustia infinitas fue el 16 de Septiembre del 2006, cuando sepulté a mi hijo de cuatro días de nacido. Este "alejamiento colectivo" fue un dolor amplificado: perdí a muchas personas queridas en un instante y sin razón aparente. Cuando mi niño murió, me tomó años reencontrar un rumbo para mi vida. Con mucho esfuerzo, el acompañamiento de un terapeuta y la Gracia de Dios, retomé el timón de mi existencia. Mi propuesta para honrar la vida de mi hijo y dar sentido a la mía fue: "Celebrar la Vida".
"En nuestros momentos más oscuros, no necesitamos soluciones ni consejos. Lo que anhelamos es simplemente conexión humana - una presencia silenciosa, un toque suave. Estos pequeños gestos son los anclas que nos mantienen fuertes cuando la vida parece abrumadora".
E. Hemingway.-
"Celebrar La Vida", incluye a todas las personas que la vida ponga en mi camino. Para lograrlo, me propuse ser una mejor persona, para mí misma y para mi entorno.
He invertido mucho en mí crecimiento personal y seguiré haciéndolo. No acepto -ni aceptaré- maltratos, desconsideraciones, falta de compromiso ni ningún tipo de irresponsabilidad afectiva, social o emocional de nadie.
Para Celebrar la Vida, me acompañaré de cómplices que estén en mi misma sintonía: personas comprometidas con su bienestar y el de su metro cuadrado, personas que iluminen, que sean un oásis, un bálsamo o como dice Marian Rojas Estapé, "personas vitamina."
Finalmente, cierro este duelo colectivo con muchos aprendizajes y con la firme convicción de ser un faro de luz para los demás. Mi propósito es iluminar, no brillar.
🎵🎶 ¡Dale vieja, dale! ¡Celebra la Vida! ¡Vive que la vida te sonríe! 🎶🎵
Marisol.-



en un 100% de acuerdo en todo lo leído,, esa es la idea que lamentablemente entendemos tarde,,, debemos estar rodeados de personas en la misma sintonía que nosotros, debemos olvidar eso de querer gustarles a las personas que no le importamos y que están en otra sintonía muy diferente a la nuestra,,, perdemos tiempo en eso,,, y a vece es tarde querer tiempo para algo a lo cual no le dedicamos la atención suficiente
ResponderEliminarEl hecho de que nuestras energías no se alineen no significa que uno esté bien y otro esté mal, simplemente significa que nuestras rutas ya no se cruzan de la manera en que lo hicieron antes. Agradezco lo aprendido y los momentos compartidos, pero también reconozco que es momento de seguir adelante, buscando conexiones más afines, que nos ayuden a crecer, a ser mejores, a vibrar más alto.
ResponderEliminarRespetar la distancia, sin rencores ni resentimientos, es una forma de honrar tanto a los demás como a uno mismo. Las personas que están en nuestra vida por una razón, temporada o lección, cumplirán su papel y luego seguirán su camino, al igual que nosotros seguiremos el nuestro....