La ataraxia es un estado del alma entrenada, no un regalo del destino.
Para los estoicos, significa ausencia de perturbación: no porque el mundo sea amable, sino porque la mente dejó de reaccionar de forma desordenada.
No elimina las emociones. Las educa. El dolor aparece, la pérdida ocurre, la injusticia existe.
La ataraxia surge cuando comprendes que el sufrimiento innecesario nace del juicio, no del hecho. El acontecimiento es externo; la agitación es interna.
Quien vive en ataraxia no es pasivo. Actúa con virtud, acepta el resultado y mantiene la serenidad. Hace lo que le corresponde y suelta lo que no controla.
La paz, entonces, no depende de que todo salga bien, sino de pensar correctamente sobre lo que sucede.
- “No son las cosas las que nos perturban, sino las opiniones que tenemos sobre ellas.”
-Epicteto

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