Ella era mucha mujer, una mujer sin adornos, demasiado divertida para los serios, demasiado fuerte para los flojos, era demasiado dulce para tanto patán y demasiado hembra para tanto baboso, complicada para los simples y demasiado lista para los bobos.
Ella era demasiada mujer, y era feliz a su modo, aunque se rompiera mil veces, mil veces recogia sus trozos, a veces tocaba el cielo, y a veces caÃa en el lodo.
Ella era demasiada mujer y una mujer asÃ, no es mujer para todos.
Autor: Fernando Garcia

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